Alimentación complementaria, introducción

Cuando tenemos un bebé, y más si somos padres primerizos, nos surgen una gran cantidad de dudas sobre el cuidado de nuestro bebé, y una de ellas es la alimentación. ¿Por dónde empezamos? ¿Qué es la alimentación complementaria?

Según la Asociación Española de Pediatría la alimentación complementaria ”se considera un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta”.

Te suena la frase ‘’Ya tiene 6 meses, deja de dar el pecho’’. Podemos pasar por alto que alguien de nuestro entorno nos la diga, sin embargo, cuando esta frase viene de mano de un pediatra, un nutricionista o cualquier otro profesional sanitario,… es inaceptable.

Las grandes asociaciones de salud (como la OMS, la Academia Americana de Pediatría, la Comisión Europea o la Asociación Española de Pediatría) nos informan que:

A partir de los 6 meses se recomienda continuar con la lactancia materna, junto con alimentos complementarios apropiados, hasta los 2 años de edad o más o hasta que la madre e hijo lo deseen.

Y por eso se le denomina alimentación complementaria. Se continúa de forma predominante con la lactancia materna y se complementa con otros alimentos aptos para nuestros bebés.

¿Cuándo está preparado un bebé para comenzar con la alimentación complementaria?

El bebé debe cumplir con los siguiente requisitos para comenzar con la alimentación complementaria:

  • Se sienta (con apoyo) y mantiene la cabeza erguida.
  • Coordina ojos, manos y boca para mirar el alimento, cogerlo y ponérselo en la boca.
  • Puede tragar alimentos sólidos, es decir, no los empuja intuitivamente hacia fuera con la lengua para evitar ahogarse (‘’reflejo de extrusión’’). No hay que confundir este reflejo por el rechazo de un alimento porque tu niño no quiere comer más de una cucharita (que para un bebé que empieza es suficiente), o porque no le gusta lo que le ofreces (está en su pleno derecho).

A esto hay que sumarle, que no debemos comenzar si el bebé tiene menos de 6 meses, aunque cumpla con los requisitos anteriores. Hasta los 6 meses de edad se recomienda lactancia materna en su totalidad.

Objetivos de la alimentación complementaria:

  • Que el bebé disfrute comiendo (esto no se cumple si nos peleamos con la última cucharita o si obligamos a tomar un alimento que no gusta)
  • Que sus preferencias gustativas se decanten hacia alimentos sanos (esto no se cumple si comenzamos la alimentación complementaria dándole a probar un trocito de tarta, un poco de helado o unos pocos gusanitos)

Como objetivo secundario: cubrir el aporte de nutrientes necesarios para su desarrollo mediante comida saludable.

Lo más importante es que se cumplan los dos primero objetivos, ¿cómo?, con mucha paciencia, más paciencia, y sin meter la pata.

Deseamos que nuestro hijo coma, pero ello no debe ofuscarnos y llevarnos a intentar adelantar el momento. ¿Observamos a nuestros bebés la primera vez que les damos de comer? ¿Respetamos sus tiempos, sus habilidades, sus aptitudes?

Por lo general, no. Tratamos a nuestros bebés como pequeños adultos, sin considerar su verdadero mecanismo de regulación del apetito o sus gustos.

Debemos confiar en él, en sus gestos y en sus deseos. No debemos insistir, exigir, atacar, culpabilizar, intimidar, premiar, castigar, ni forzar, a que un niño coma en el momento que nosotros queramos, lo que nosotros digamos y la cantidad que nosotros queramos. Estas acciones solo pueden crear resentimiento, y que el bebé se convierta en un niño y posteriormente en un adulto con una mala relación con la comida, y posiblemente con muchas aversiones a los alimentos.

Además es importante acompañar al niño cuando come (independientemente de la edad que tenga). ¿Para qué? Primero, cuando es muy pequeño, para evitar atragantamientos, y segundo, para su autoestima (tenga la edad que tenga).

La OMS insiste en:

Recuerde que los momentos en los que su hijo se alimenta son periodos de aprendizaje y amor. Hable con su hijo mientras come, manteniendo un contacto ‘’ojo con ojo’’.

Ya sabemos cómo debemos comenzar la alimentación con nuestros hijos: con AMOR, PACIENCIA y RESPETO.

¿Y qué cantidad de comida necesita mi hijo para crecer sano?

Tu hijo es quién mejor puede responderte a esa pregunta. Cada niño es diferente y sus necesidades dependerán de muchas cosas (leche que toman, tasa de crecimiento, del propio niño)

Otra de las preguntas más frecuentes, muy relacionada con la anterior, es: ¿y qué alimentos incorporo primero? Pues la respuesta, a pesar de lo que puedas pensar, es que podemos dividir los alimentos en dos grupos: los que debemos dar de forma prioritaria y los que debemos limitar, sin un orden establecido.

  • Alimentos a priorizar: Cereales (arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno,…) y productos elaborados con estos (pan, pasta)), frutas y hortalizas (en esta edad no deben de priorizarse estos alimentos por su bajo contenido energético), legumbres, carne, pescado, huevo, aceite (preferiblemente de oliva), agua (que bebe si tiene sed)
  • Alimentos a limitar: comidas sin valor nutritivo (sopas o caldos), zumos, lácteos, sal y productos salados, azúcar o alimentos azucarados.
  • También podemos hacer otro grupo con alimentos a excluir: alimentos sólidos susceptibles de ahogar al bebé (granos de uva entero, frutos secos, salchichas, olivas,…), desnatados, bebidas sin valor nutritivo (té, infusiones, café, refrescos, bebidas light), pez espada, tiburón, lucio, atún rojo, conservas de atún, carne de caza, espinacas o acelgas, miel.

Vamos a finalizar definiendo, por tanto, qué NO es la alimentación complementaria:

‘’El periodo de alimentación complementaria no es la etapa en la que los padres persiguen a sus hijos con la comida, castigándolos si no se la comen, o regalándoles una piruleta si dan cuenta de ella y dejan el plato reluciente.’’

Definición escrita por Julio Basulto en su libro Se me hace bola.

¿Y por dónde empezamos?

Podemos considerar dos métodos muy distintos para comenzar con la alimentación complementaria:

  • Alimentación complementaria clásica: la cual se basas en introducir los alimentos al bebé a través de papillas, cremas, sopas, como se ha estado haciendo hasta ahora.
  • Baby Led Weaning (BLW): siendo la traducción literal en español ‘’destete dirigido por el bebé’’, es decir, es aquella alimentación regulada por el propio bebé. El bebé sabe perfectamente cuánta comida necesita. La responsabilidad de los padres es darle a elegir una oferta de alimentos saludables. Mediante este método se introducen los alimentos en su forma sólida de forma, textura y tamaño adecuados para permitir que el bebé se alimente por sí solo. Hablaré más profundamente en la próxima entrada.
  • Sin embargo, también podemos encontrarnos con padres que opten por hacer una alimentación complementaria mixta, donde se mezclan las dos anteriores.
Bebé comiendo mediante el método BLW.

Para finalizar os aporto unas recomendaciones que considero que son necesarias tener en cuenta cuando comenzamos a alimentar a nuestros hijos con alimentos:

  1. La regla más importante: los alimentos complementan, no sustituyen a la lactancia materna. La leche materna (o artificial) sigue siendo el alimento principal, mínimo hasta los 12 meses de edad.
  2. Paciencia, paciencia y más paciencia.
  3. El momento de la comida no es el mejor momento para distraerlos (ya sea con música, televisión, videos,…) Su atención debe centrarse en la comida y los alimentos, y si reniega porque ya no quiere más, respetemos su decisión.
  4. No comparar. Cada niño tiene un ritmo de crecimiento y desarrollo diferente.

Además aquí te dejo un video sobre introducción complementaria explicado por un gran pediatra: Carlos González. Seguro que si te has quedado con alguna duda el video te lo aclara, y si no es así no dudes en escribirme.

Introducción a la alimentación complementaria por Carlos González (pediatra)

Si quieres saber más sobre alimentación complementaria escríbeme a info@nutriana.es o al 641 223 662.

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