Aprovechamiento de subproductos

Debido a las toneladas de desperdicio que se generan a través de las industrias, ya sea textil, alimentaria o farmacéutica (entre otras), se han desarrollado diversas alternativas para gestionar los productos de desecho. Así ocurre, por ejemplo, con el cartón, el plástico o el vidrio, productos que se pueden reutilizar para darles una nueva vida. Para ello, se está invirtiendo cada vez en el aprovechamiento de subproductos.

En la industria alimentaria, cada vez más, se desarrollan técnicas eficientes para evitar tirar restos, tanto para cumplir con una gran cantidad de normativas, como para que la empresa sea lo más rentable posible.  Por ello, se ha trabajado mucho en el “aprovechamiento de subproductos´´.

Un subproducto es

“en cualquier proceso industrial, producto que se obtiene además del principal y que suele ser de menor valor que este´´

Según la RAE

Y cuando hablamos de aprovechamiento de subproductos, hablamos de la utilidad de esos productos, en distintos campos.

¿Cómo es un subproducto?

Un subproducto suele ser heterogéneo. Cuando se transforma la materia prima suele llevar diversas etapas de procesado hasta llegar al producto final, por lo que se suelen conseguir distintos subproductos en cada etapa. No se puede evitar, ya que puede formar parte de la misma materia prima. Por ejemplo, en una fábrica de zumo de naranja, las cáscaras de las naranjas como subproducto son inevitables.

Los subproductos poseen un alto contenido en materia orgánica, nutrientes y otros compuestos de valor. En algunos casos, especialmente si hablamos de productos de origen vegetal, dependen de la estación. En otros casos, pueden necesitar etapas de estabilización o conservación. Por último, para ser considerados subproductos, no pueden ser peligrosos para la salud. Además, subproductos de origen animal cuentan con un reglamento específico para evitar el riesgo sanitario.

¿Para qué se utiliza?

Una de sus primeras utilizaciones ha sido formar parte de la materia prima para realizar biocombustible. Los restos de naranjas, aceitunas, desechos de la agricultura y ganadería, se han destinado a la producción de biodiesel. El objetivo principal, es el de gestionar gran parte de la basura que se produce en las industrias alimentarias y solventar el inconveniente de producir combustible a partir de productos alimenticios, que se pueden utilizar para alimentación.

Sin embargo, esto es un grano de arena para todo lo que puede ofrecer el aprovechamiento de subproductos. A partir de subproductos se pueden desarrollar aditivos naturales o nuevas formulaciones en alimentos funcionales, como la utilización de proteínas de origen vegetal obtenidas a partir de subproductos de pan, pasta y cerveza para nuevas fórmulas infantiles o productos lácteos. Entre otras utilidades dentro de la industria alimentaria.

También encontramos aplicaciones en la cosmética, para la nutrición animal, como fertilizantes, entre otros muchos.

¿Es importante hoy en día?

El aprovechamiento de subproductos está teniendo una importancia enorme en nuestros días aunque no nos percatemos.

Lo hemos visto estas semanas con la donación de Estrella Levante de 25.000 litros de alcohol para la fabricación de mezcla hidroalcohólica.

Estrella Levante, para quien no la conozca, es una empresa líder de cerveza en la Región de Murcia. Esta empresa, además de donar agua embotellada al Gobierno para ayudar a recaudar productos de primera necesidad, está enviando cada semana a la alcoholera 25.000 litros de alcohol, procedente de la fabricación de cerveza sin alcohol, para fabricar más de 10.000 litros de alcohol de 96º, uno de los productos más necesarios en el sistemas sanitario y que empieza a escasear en esta crisis producida por el COVID-19.

Aquí podemos ver un ejemplo de la importancia del aprovechamiento de subproductos en nuestros días. La gestión de desechos, acciones de sostenibilidad y rendimiento para la empresa son posibles gracias este aprovechamiento.

Esta labor no es sólo de las grandes empresas, tú puedes aportar tu granito de arena.

En 2018 se tiraron 1339 kg de alimentos en los hogares españoles, un 51% de alimentos sin utilizar y un 58% procedente de las recetas preparaciones culinarias. Pero este desperdicio se puede reducir si utilizamos diversas estrategias.

Nuestras casas funcionan del mismo modo que las empresas, podríamos decir que son mini-empresas. Y la mejor forma que tenemos para gestionar ese desperdicio es a través de la cocina, utilizando recetas de aprovechamiento.

Las recetas de aprovechamiento son aquellas que se realizan con ingredientes que se han utilizado en otras preparaciones. Por ejemplo, si hemos realizado un caldo de pollo y nos sobra carne de pollo, podemos realizar unas empanadas de pollo, unas croquetas de pollo, unos canelones, …

Por tanto, si tenemos la oportunidad de hacer algo para gestionar mejor los residuos, es el momento para hacerlo. Muchas pequeñas acciones, al final hacen una gran labor.

Si quieres saber más o tienes alguna duda respecto a este tema, puedes dejarnos un comentario.

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