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Lactancia materna o leche artificial.

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Elegir entre lactancia materna o lactancia artificial suele ser una decisión difícil para muchas madres, sin embargo la mejor forma de decidir es estar bien informada de qué conlleva realizar una u otra opción.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Asociación Española de Pediatría (AEPED) coinciden con la Asociación Médica Americana (AMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) al recomendar la lactancia materna como mejor opción para alimentar a un bebé.

La lactancia materna contribuye a la defensa contra las infecciones, a prevenir alergias y a proteger contra diversas afecciones crónicas, como vamos a ver a continuación.

Situación actual

Las bajas tasas de incidencia y la duración de la lactancia materna en las últimas tres décadas han sido reconocidas como un problema de salud pública a nivel mundial.

Los estudios científicos de los últimos años avalan la superioridad nutricional de la leche materna para el recién nacido y el lactante. Sin embargo, según estudios recientes, los países europeos no cumplen con las políticas y recomendaciones de diversas estrategias, como la Estrategia Global para la Nutrición del lactante y niño pequeño, no se cumplen las metas de la Declaración Innocenti, la formación de los profesionales sanitarios es inadecuada e incompleta y la incidencia y prevalencia de la lactancia materna es muy baja en todos los países.

Los factores que influyen de forma negativa en la instauración y mantenimiento de la lactancia materna son:

  • la falta de información y el apoyo prenatal y postnatal a la madre y su familia
  • la escasa formación de los profesionales y autoridades sobre la lactancia materna
  • el escaso apoyo social y familiar a la madre que amamanta
  • la utilización inapropiada de la publicidad de las fórmulas infantiles
  • la visión social de la alimentación con biberón como norma en medios de comunicación, revistas para padres y en libros infantiles
  • la distribución de muestras de leche artificial, biberones o chupetes en centros de salud, farmacias y comercios
  • la escasez de medidas de apoyo a la madre lactante en el lugar de trabajo
  • algunos mitos sociales y el temor a la libertad de la mujer que amanta

Contenido nutricional de la leche materna

Inmediatamente después de dar a luz, la madre produce calostro. A los pocos días la leche ‘’llega’’ y aumenta la cantidad para suplir las necesidades del niño. La producción de leche de una madre está influenciada sobre todo por las exigencias de su bebé, es decir, mientras succiona el bebé, más cantidad de leche produce la madre.

La leche de una toma es distinta del principio y al final. La primera leche es más diluida y contiene menos grasa, en comparación con la leche de la última parte, que es algo más espesa y con mayor densidad de energía debido a que contiene más grasa.

La diferencia principal entre la leche materna y la leche artificial está en el contenido proteico. La leche de fórmula contiene un 40% de proteínas más que la leche materna. Lo más significativo es la calidad de esas proteínas.

Contenido proteico de la leche materna

En la leche materna el 30% de esas proteínas lo constituye la caseína y el 70% restante las proteínas del suero entre las que destacan la alfa-lactoalbúmina (de alto valor biológico para el bebé), seroalbúmina, beta-lactoglobulinas, inmunoglobulinas, glicoproteínas, lactoferrina, lisozima, enzimas, moduladores del crecimiento, hormonas y prostaglandinas. Una composición cualitativa muy difícil de igualar.

Esa composición la hace especialmente digerible e hipoalergénica cuando se compara con las de fórmula.

Contenido graso de la leche materna

En la grasa también se observa una relevante diferencia entre la leche materna y la leche artificial. La leche materna posee una proporción relativamente estable en cuanto a la proporción de ácidos grasos, cerca del 42% de los ácidos grasos son saturados y en torno a los 57% poliinsaturados de cadena larga.

Aunque las fórmulas lácteas para lactantes se basan en leche de vaca desnatadas, esta se ve enriquecida por diferentes mezclas de aceites procedentes de la colza, la soja, el coco, el girasol o la oleína de palma.

Hidratos de carbono en la leche materna

Si hablamos de los hidratos de carbono, la lactosa es el azúcar que destaca.

La leche materna presenta mayor cantidad de lactosa, lo que facilita la absorción de calcio y hierro y promueve la colonización intestinal de una flora microbiana fermentativa que mantiene un ambiente ácido en el intestino que inhibe en cierta medida el crecimiento de bacterias, hongos y parásitos.

Y aunque las leches de fórmula también tienen lactosa como hidrato de carbono principal también encontramos ingredientes poco favorables como el sirope o las maltrodextrinas de maíz.

Algo más de la leche materna

Más allá de los nutrientes clásicos, su calidad y origen, la leche materna presenta singularidades que por el momento no pueden ser igualadas por las fórmulas lácteas. La leche materna contiene factores antiinfecciosos como:

  • algunos anticuerpos e inmunoglobulinas que actúan en el intestino del niño y atacan a los organismos que causan enfermedades, y evitan así una infección en el bebé
  • células vivas (glóbulos blancos) que pueden producir sustancias importantes como interferón (combaten virus), inmunoglobulina A, lactoferrina y lisozimas
  • factor bífido que ayuda a ciertas bacterias beneficiosas, como los lactobacilus, a crecer y proliferar en el intestino del niño, donde ayudan a garantizar un entorno ácido que desfavorece el crecimiento de microorganismos patógenos.

Ventajas de la lactancia materna

La recomendación de la lactancia materna frente a la leche de fórmula, viene de las grandes ventajas que lleva su aplicación en el bebé y la madre, como que:

  • es un alimento de disponibilidad fácil para el niño y no requiere preparación o equipo especial.
  • suministra un adecuado balance y una cantidad de nutrientes que son ideales para el niño lactante
  • contiene elementos anti-infecciosos que ayudan a limitar las infecciones
  • la leche materna tiende a digerirse con mayor facilidad
  • es más económica que la alimentación con biberón
  • prolonga la anovulación postparto y ayuda a las madres a espaciar los embarazos
  • promueve un mayor vínculo y relación entre la madre y el niño
  • se observa un menor riesgo de alergias, obesidad y ciertos problemas de la salud en niños amamantados con leche materna
  • beneficia también a la madre, ya que la capacidad de alimentar al bebé ayuda a la madre a ganar seguridad en sí misma sobre su capacidad para cuidar del pequeño. La lactancia también quema calorías y ayuda a que el útero vuelva más rápido a su forma inicial.

Problemas derivados del lactante sano alimentado con leche de fórmula

En la actualidad existe suficiente evidencia científica para afirmar que la lactancia materna beneficia al lactante desde el nacimiento y que sus efectos se prolongan durante años.

Problemas a corto plazo.

La alimentación con leche artificial eleva el riesgo de muerte súbita del lactante, la mortalidad posneonatal durante el primer año de vida y la mortalidad infantil en menores de 3 años.

Los lactantes alimentados con fórmula tienen más procesos infecciosos (gastroenteritis, infecciones respiratorias e infecciones de orina), ya que los anticuerpos que la madre transmite al bebé a través de la leche materna pueden ayudar a disminuir la incidencia de muchos trastornos.

Los niños no amantados padecen más dermatitis atópica, problemas respiratorios y asma sin pertenecerá una familia de riesgo alérgico.

Problemas a largo plazo.

Al no recibir lactancia materna, el sistema inmunitario digestivo y sistémico del lactante no es estimulado activamente en los primeros días y meses tras el nacimiento, lo que explicaría por qué los niños no amamantados desarrollan una respuesta inmunitaria menor a las vacunas y tienen mayor riesgo de padecer enfermedad celíaca, enfermedades autoinmunes, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes mellitus y algunos tipos de cáncer, como leucemias, o esclerosos múltiple en la edad adulta.

También se observa un peor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida y obtienen puntuaciones inferiores en los test cognitivos y de coeficiente intelectual y peores resultados en matemáticas y menor agudeza visual.

El vínculo materno filial parece ser menor en los lactantes no amamantados. Se ha demostrado en algunos estudios como el crecimiento de los lactantes amamantados es diferente de los amamantados con fórmulas, de manera que los niños amamantados ganan menos peso y son más delgados al final del primer año. Más que un problema puede ser la causa de la disminución del 20% del riesgo de la obesidad en la adolescencia.

Retos de la lactancia materna

A pesar de ser la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna también puede acarrear algunas preocupaciones. En ocasiones, las madres y los bebés necesitan algo de paciencia y persistencia para habituarse a la lactancia materna.

Al principio, como ocurre con cualquier habilidad nueva, muchas mujeres no se sienten cómodas cuando dan el pecho a sus bebés. Pero con información, apoyo y práctica, todo se supera. La clave es que la lactancia no debe doler.

Es incuestionable que la lactancia materna exige tiempo y dedicación. Pero ocurre lo mismo con otras tareas relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos. Es cierto que los bebés amamantados necesitan alimentarse más al ser la leche materna más digerible que la artificial y eso puede ser agotador para la madre, pero una vez establecida la lactancia materna, otros miembros de la familia pueden colaborar.

Las mujeres que dan el pecho deben tener cuidado con lo que comen puesto que se lo trasmiten al bebé a través de la leche.

Todos estos retos pueden resultar demasiado difíciles o estresantes para la madre lo hacen que elijan la lactancia artificial. Por ello necesitamos más políticas de planificación y promoción que se ajusten a las estrategias del plan europeo de promoción, protección y apoyo a la lactancia materna.

Conclusión

Aunque la leche materna sea la mejor opción para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible. En muchos casos, la decisión de dar el pecho o el biberón se basa en criterios de comodidad o estilo de vida y en otros casos por consideraciones médicas.

Sea cual sea el motivo, para aquellas mujeres que no pueden amamantar a sus bebés o que deciden no hacerlo, las leches infantiles son la mejor alternativa.

Algunas mujeres se sienten culpables si no amamantan a sus bebés, sin embargo no debería ser así, ya que estén alimentados a través de leche materna o artificial el bebé estará bien nutrido. La decisión es muy personal.

Lo importante es estar bien informada y ser consciente de la implicación que tiene tanto para la madre como para el bebé la decisión de dar o no el pecho.

Si deseas más información no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de info@nutriana.es o llamando al 641 223 662.

Referencias

MT. Hernández Aguilar, J Aguayo Maldonado. La lactancia materna. Cómo promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. An Pediatr (Barc) 2005;63(4):340-56

Pearl Ben-Joseph, E. Breastfeeding vs. Formula Feeding. Rady Children’s Hospital San Diego. Revisado: 2015. https://www.rchsd.org/health-articles/breastfeeding-vs-formula-feeding/

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