Síndrome de Intestino Irritable

Posiblemente hayas oído hablar del síndrome de intestino irritable o colon irritable, esto es una patología digestiva que cada vez parece que afecta a más personas.

Es un trastorno que se sufre con bastante dolor e interfiere en la calidad de vida del afectado en gran medida, ya que la sintomatología no le deja llevar la vida que le gustaría.

Vamos a ver un poco sobre qué es el síndrome de intestino irritable, qué síntomas tiene y qué podemos hacer para tratarlo, ya que el conocimiento en el tema es la mejor herramienta que tenemos para combatirla e impedir que nos afecte en gran medida.

¿Qué es el Síndrome de intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable es un trastorno gastrointestinal crónico y benigno, que se caracteriza por la asociación de hinchazón, dolor/molestias abdominales y alteración en el hábito deposicional que puede variar desde estreñimiento, diarrea o ambos.

Es una patología muy común que afecta entre el 2-15% de la población española.

Este síndrome y el reto que supone controlar los síntomas puede ser frustrante para los pacientes, lo que nos lleva a la necesidad de utilizar diversos tratamientos y terapias que ayudan a mejorar su calidad de vida.

Se define mediante los criterios Roma III como dolor o molestia abdominal que se asocia a 2 o más de los siguientes criterios:

  • Mejoría de los síntomas con la defecación
  • Cambio en la frecuencia de las deposiciones
  • Cambio en las características de las deposiciones

Estos síntomas deben estar presentes al menos 2 veces por semana durante los últimos 3 meses, con un inicio de al menos 6 meses de anterioridad.

Tipos de síndrome de intestino irritable

Eso nos lleva a encontrarnos con 4 subtipos según el predominio de los síntomas:

  • síndrome de intestino irritable tipo estreñimiento
  • tipo diarrea
  • tipo alternancia (mezcla diarrea con estreñimiento)
  • indeterminado

Síntomas y causas

Como hemos dicho anteriormente con la definición, el síntoma principal del síndrome del intestino irritable es el dolor abdominal acompañado de la frecuencia y/o consistencia de las deposiciones; con presencia de estreñimiento, diarrea o ambos.

Este síndrome se asocia además con otros trastornos funcionales, de manera que aumenta la probabilidad de que un paciente tenga además enfermedad por reflujo gastroesofágico o dispepsia.

Además, se pueden presentar otros síntomas extra intestinales como fibromialgia, fatiga crónica y cefalea tensiona.

A diferencia de otras patologías digestivas, como ya vimos en la entrada anterior de enfermedades inflamatorias intestinales, que tenían predisposición genética, en el síndrome de intestino irritable no se conoce el motivo que lo origine, puede estar relacionado con:

  • factores estresantes o emocionales
  • infecciones gastrointestinales, alimentación
  • factores genéticos ambientales o familiares.

Se cree que está causado por anomalías de la función digestiva, especialmente en la motilidad y de la sensibilidad.

Otra de las hipótesis postuladas en los últimos años es que las alteraciones en la microbiota intestinal (microorganismos que viven en el intestino y aportan un beneficio para la salud) juegan un papel importante en la patogénesis).

Tratamiento del Síndrome de intestino irritable

No existe un tratamiento único, idóneo ni curativo para el síndrome de intestino irritable, por ello es fundamental una buena anamnesis y una correcta empatía entre el médico y el paciente (situación que muchas veces no se da), lo cual va a permitir una mejora en la adhesión del tratamiento y en la evolución clínica.

Se debe combinar siempre unos buenos hábitos de vida, hábitos alimentarios y tratamiento farmacológico para que el síndrome de intestino irritable afecte lo menos posible y permita llevar una calidad de vida adecuada:

Hábitos de vida:

  • Se recomienda llevar un estilo de vida ordenado y equilibrado.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
  • Cada uno debe identificar que alimentos le sientan mal y reducirlos o eliminarlos. Para ello podemos acudir a un profesional de la nutrición, el cual nos puede ayudar a identificarlos y que no se produzcan deficiencias nutricionales.
  • Como normal general, especias, cafeína, picantes, grasas, bebidas gaseosas o comidas muy condimentadas suelen sentar mal y se recomienda evitar.
  • No se deben realizar dietas restrictivas (eliminando por ejemplo alimentos sin gluten, lactosa,…), el dietista nutricionista o el médico digestivo son los que deben valorar la exclusión.
  • Es importante realizar 4-5 comidas no abundantes y dedicarles al menos 20 minutos.
  • Del mismo modo, es importante tomarse tiempo para defecar. Se debe intentar crear un hábito de defecación, acudir al aseo siempre que se tenga deseo, no reprimirlo. Acudir al baño de forma tranquila, a ser posible, en un ambiente relajado.
  • Realiza actividades relajantes (yoga) y sociales (clases en grupo).
  • Se aconseja realizar actividad física, al menos 30-45 minutos diarios. El ejercicio físico va a mejorar la motilidad intestinal, además de los grandes beneficios que aporta a nivel cardiovascular y del sistema nervioso central.
  • Es recomendable evitar las situaciones estresantes, o si no es posible, acudir a un profesional de la psicología para cambiar la forma de enfrentarse a ellas para minimizar su impacto en nuestra salud.

Recomendaciones dietéticas:

El objetivo nutricional en el síndrome de intestino irritable es asegurar la ingesta adecuada de nutrientes, individualizando según el patrón gastrointestinal, de ahí la importancia de individualizar. No todo vale.

  • Hay pocos datos científicos que avalen ciertas restricciones a alimentos. Por lo que no se deben excluir alimentos sin una justificación.
  • Suelen tolerarse mal las comidas copiosas y ciertos alimentos ricos en grasa, cafeína, lactosa, fructosa, sorbitol y alcohol.
  • Se deben realizar comidas pequeñas y frecuentes para mejorar la digestión.
  • Es importante comer despacio, relajados y en horarios regulares.
  • Para evitar el estreñimiento incrementamos la ingesta de fibra y de líquidos no gaseosos, proporcionalmente, de modo progresivo.
  • Marca horarios para comer e ir al baño.
  • Si hay diarrea, garantiza una hidratación adecuada. Beba al menos 2 litros de agua o infusiones suaves

Cuando se lleva a cabo un tratamiento nutricional en el síndrome de intestino irritable se suelen restringir ciertos alimentos (gluten, cafeína, fibra, fructosa, lactosa, sorbitol,..) que suelen ser uno de los factores desencadenantes de los síntomas. 

Este tipo de dieta suele denominarse dieta baja en FODMAPs, la cual consiste en limitar en todo lo posible la ingesta de hidratos de carbono de cadena corta fermentable (fructosa, lactosa, oligosacáridos con fructosa y galactosa y azúcares alcohólicos).

Dieta baja en FODMAPs

La ingesta de FODMAPs  puede desencadenar síntomas en estos pacientes, que van a depender de la dosis y de si se consumen de forma conjunta.

¿A qué se debe esto? Se debe a que los FODMAPs se absorben muy poco en el intestino delgado, son muy osmóticos y se fermentan rápidamente por las bacterias

El plan de alimentación de esta dieta consta de dos partes: durante la primera parte se introduce una alimentación baja en FODMAPs durante un periodo de 6-8 semanas y en la segunda se van a reintroducir esos alimentos con FODMAPs.

Ejemplos de alimentos que se eliminan:

  • Fructanos o fructo-oligosacáridos contenidos en alimentos como trigo, centeno, cebada o algunas frutas y verduras
  • Galactanos o galacto-oligosacáridos contenidos fundamentalmente en las legumbres
  • Lactosa contenida en leche y yogures, algunos quesos, nata y helados
  • Exceso de fructosa como miel, determinadas verduras, frutas,..
  • Polioles contenido en frutas de hueso, setas, champiñones, así como en algunos edulcorantes como sorbitol, maltilol, xilitol y manitol.

Tratamiento farmacológico en el síndrome de intestino irritable:

El tratamiento farmacológico debe realizarse siempre de mano del médico digestivo, el cual le pautará un tratamiento u otro dependiendo de los síntomas que presente.

Conclusión

Podemos concluir, que el tratamiento en estos casos tiene que ser individualizado al paciente y la sintomatología digestiva, evitando a rasgos generales aquellos aspectos que sepamos que sientan mal porque tengan efecto directo en el aparato digestivo y se relacionen con un aumento de la sintomatología, como puede ser el alcohol, el estrés, un mal hábito de defecación, baja ingesta de agua e ingesta de especias y picantes, grasa o bebidas carbonatadas.

Recomendaciones dietéticas para el Síndrome de intestino irritable

Aquí os dejo unas pequeñas recomendaciones dietéticas para cada grupo de alimentos, siempre teniendo en cuenta que el tratamiento debe ser individualizados y tras el consejo de un especialista. Además de una infografía sobre el síndrome de intestino irritable, realizado por la Federación Española del Aparato Digestivo.

Si queréis saber no dudéis en comentar o escribirme a info@nutriana.es o al 641 223 662. Estaré encantada de poder ayudaros.

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