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Síndrome X Frágil, una de las muchas enfermedades raras

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El pasado 28 de Febrero fue el Día Mundial de la Enfermedades Raras. Las enfermedades raras (ER) son aquellas que tienen una baja prevalencia en la población. Para ser considerada como rara, cada enfermedad específica sólo puede afectar a un número limitado de personas. Sin embargo, son muchas las personas que conviven con ellas en todo el mundo, ya que se estima que existen más de 7.000 enfermedades raras, siendo una de ellas el Síndrome X Frágil.

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¿Qué es el Síndrome X Frágil?

El Síndrome X Frágil es un trastorno genético y hereditario relacionado con el cromosoma X. Además de otras alteraciones, puede provocar dificultades intelectuales que varían desde simples problemas de aprendizaje a discapacidad intelectual.

Se denomina personas afectadas a las que padecen el síndrome y personas portadoras a las que pueden transmitir este síndrome (aunque no presenten síntomas). En ambos casos pueden ser hombres o mujeres.

Se estima que:

Son portadores/as:

  • 1 de cada 238 mujeres
  • 1 de cada 800 hombres

Están afectados/as: 

  • 1 de cada 4000 hombres
  • 1 de cada 6000 mujeres

El Síndrome X Frágil es la primera causa de discapacidad intelectual hereditaria y la segunda causa genética y provoca disminución intelectual en cerca del:

  • 95 %  en los hombres afectados 
  • 40 % en las mujeres afectadas

El origen del Síndrome X Frágil  está en la mutación de un gen, el FMR-1, situado en el cromosoma X. Este gen es el encargado de fabricar una proteína, la FMRP, que evita la discapacidad intelectual e influye también en la formación del tejido conectivo.

Cuando el gen ha mutado, se inactiva y, por tanto, disminuye o cesa completamente la producción de la proteína FMRP. Entonces, dependiendo de la cantidad de proteína producida, la persona afectada padece una serie de anomalías, incluida la discapacidad intelectual, en mayor o menor grado.

Las mujeres afectadas pueden presentar pocos síntomas ya que, al tener dos cromosomas X, su cromosoma X sano produce normalmente la proteína FMRP y puede compensar la alteración de su otro cromosoma X, el “frágil”.

Cuando la mujer es portadora, el riesgo de transmitir el Síndrome X Frágil es aproximadamente del 50% en cada embarazo. Por eso, cada vez que dé a luz, puede tener: Hijos e hijas sanos / portadores / afectados. 

Cuando el hombre es portador, todas sus hijas serán también portadoras puesto que estas mujeres reciben de su padre el cromosoma X frágil. Mientras que sus hijos varones no presentarán el gen mutado al recibir del padre únicamente el cromosoma Y.

Características

No existen dos personas iguales. Así que tampoco hay dos personas afectadas por el Síndrome X Frágil que sean idénticas, pero existen algunos rasgos que se repiten en buena parte de los afectados.

El trastorno se caracteriza clínicamente por una discapacidad cognitiva muy variable, autismo, convulsiones, retrasos en el desarrollo del lenguaje, trastornos de ansiedad, agresión y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Las convulsiones son el problema médico más importante en los niños con Síndrome X Frágil y ocurren en torno al 8-16 % de los hombres y en torno al 3-7 % de las mujeres, generalmente en los primeros 5 años de vida.

Evolución

Actualmente el Síndrome X Frágil no tiene cura. Pero, siempre que cuente con los apoyos necesarios, la persona con Síndrome X Frágil podrá llegar a altos grados de autonomía en el trabajo, el tiempo de ocio, la utilización de transporte público… Y, aunque con apoyos, podrá llevar una vida feliz y relativamente autónoma.

Para ello es preciso, desde el momento del diagnóstico, una buena coordinación de la familia y la escuela con los distintos especialistas para que la persona afectada reciba lo antes posible un programa específico individualizado y multidisciplinar.

¿Se puede hacer algo desde el ámbito de la nutrición?

Hay una escasez de estudios sobre si existe relación directa o indirecta del Síndrome X Frágil con la alimentación, pero empieza a ser un ámbito interesante que estudiar, ya que el autismo en Síndrome X Frágil podría verse afectado por interacciones gen-ambientales que regulan la metilación y/o expresión de FMR1, y por tanto, aquí podríamos incluir la alimentación.

Se ha comenzado a estudiar la relación de la alimentación infantil en el desarrollo infantil de los afectados, sobre todo el efecto de la lactancia materna y las fórmulas infantiles a base de soja.

Lactancia materna y Síndrome X Frágil

La lactancia materna se recomienda de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y la lactancia materna continua con la introducción de alimentos complementarios hasta al menos el primer año.

La lactancia materna es la nutrición ideal para los bebés y se asocia con numerosos beneficios para la salud: reducción de la incidencia del trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, obesidad, síndrome de muerte súbita del lactante, infecciones y enfermedad atópica. 

Existe una escasez de conocimiento sobre los efectos de la leche materna en las discapacidades del desarrollo neurológico, como el síndrome de X frágil, a pesar del amplio conocimiento sobre los beneficios para la salud de la leche materna para los bebés con un desarrollo típico.

Lo que sí se conoce en relación de la leche materna en el bebé con Síndrome X Frágil, es que dentro de los beneficios asociados encontramos una mayor biodisponibilidad de nutrientes, un microbioma intestinal normal, una mayor inmunidad frente a los anticuerpos maternos, un mayor vínculo entre madre e hijo y/o una mejor atención médica prenatal y posnatal. 

Fórmulas infantiles a base de soja y Síndrome X Frágil

La soja contiene altos niveles de estrógenos vegetales (fitoestrógenos, isoflavonas), que pueden imitar o antagonizar la actividad del estrógeno natural.

Un porcentaje importante (12 %) de las fórmulas para lactantes son a base de soja y tienen niveles de fitoestrógenos en el rango de 4,5–8 mg/kg/día, siendo una cantidad importante teniendo en cuenta el peso del niño. 

Las políticas de salud pública actuales no muestran problema en el uso de fórmulas infantiles a base de soja durante la infancia. Sin embargo, hay que decir que estas políticas están vigentes para la población en general, y no se han realizado estudios que prueben los efectos en discapacidades del desarrollo neurológico. 

Hay que tener en cuenta que las poblaciones vulnerables, como el Síndrome X Frágil, probablemente sean más susceptibles a los posibles efectos neurotóxicos de las altas dosis de componentes dietéticos bioactivos, como los fitoestrógenos de la soja.

En estudios con ratones se ha demostrado cómo las dietas basadas en soja se asocian con: 

  • una mayor sensibilidad a las convulsiones inducidas por audiogénicos 
  • mayor prevalencia de convulsiones febriles, convulsiones parciales simples y comorbilidad epiléptica en el autismo
  • deficiencias en el lenguaje, la comunicación, las aperturas sociales y la hipersensibilidad a los estímulos ambientales en niños autistas
  • y mayor comorbilidad de autismo, problemas gastrointestinales y alergias en Síndrome X Frágil. 

Por el contrario, la alimentación infantil a largo plazo con leche materna se asocia con una menor prevalencia de autismo.

Resumen de la bibliografía en Síndrome X Frágil

En un estudio retrospectivo realizado con 190 niños con Síndrome X Frágil y autismo estudiaron los comportamientos autistas que responden a la dieta relacionado con fórmulas infantiles a base de soja y las leche materna.

Los resultados indican un empeoramiento del autismo en Síndrome X Frágil con la fórmula infantil a base de soja que con la lactancia materna exclusiva.

De momento, no se han identificado los componentes bioactivos de la soja que están asociados con peores comportamientos de autismo. Los principales candidatos incluyen fitoestrógenos endógenos y agroquímicos contaminantes. 

La daidzeína, fitoestrógeno de la soja, se asocia con una mayor actividad convulsiva en ratones.

Además, se encontró una mayor gravedad y frecuencia de los síntomas de la enfermedad en la comunidad agrícola de Ricaurte, Colombia. Esto planteó la hipótesis de que se asocia con una mayor exposición a pesticidas neurotóxicos, ya que el herbicida glifosato, ampliamente utilizado, y su metabolito ácido aminometilfosfónico (AMPA) se encuentran en fórmulas infantiles a base de soja. 

Queda por determinar si es un solo componente bioactivo de la soja o un conjunto el que contribuye a una asociación con comportamientos autistas más severos.

Otros resultados que encontramos:

  • Los problemas gastrointestinales mejoran con la leche materna cuando se compara con la leche de soja. Este efecto se debe a que la leche materna contiene componentes bioactivos que incluyen bacterias y anticuerpos que ayudan a establecer una microbiota intestinal saludable en los bebés.
  • Se observó que la disminución en la prevalencia de autismo en la lactancia materna podría deberse a los niveles de factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1) presentes en la leche materna. 
  • También se ha propuesto la hipótesis de que las mujeres portadoras tienen un mayor riesgo de síntomas obsesivo-compulsivos y trastornos autoinmunitarios, y en estos casos, es posible que quienes amamantaron estuvieran más atentos a la observación de síntomas gastrointestinales y alérgicos en sus hijos con Síndrome X Frágil. 
  • Los niveles bajos de zinc pueden contribuir al desarrollo del autismo. Donde encontramos niveles muy bajos es en las fórmulas infantiles a base de soja.

Otros datos interesantes

Los pacientes con la mutación del Síndrome X Frágil muestran múltiples niveles de metabolitos plasmáticos, incluidos niveles más bajos de ácidos grasos y el cuerpo cetónico 3-hidroxibutirato, así como la proporción de ácidos grasos omega-3 y omega-6.

Los ácidos grasos omega-3 son esenciales para el desarrollo del cerebro, y una dieta cetogénica alta en grasas ha mostrado ser muy eficaz para reducir las convulsiones y la hiperactividad en ratones con Síndrome X Frágil. Estos ratones presentan niveles reducidos de triglicéridos, colesterol total, carnitina, leptina e insulina, y niveles elevados de ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos de acetona. 

Los participantes masculinos con Síndrome X Frágil exhiben niveles bajos de colesterol total, lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de alta densidad (HDL). 

Estos datos sugieren una alteración del metabolismo de los lípidos de estos pacientes. Datos muy interesantes para futuras investigaciones relacionadas con el metabolismo de los lípidos en pacientes con Síndrome X Frágil.

¿Estrategia nutricional?

Otra estrategia nutricional que podría ser interesante en estos casos donde el autismo es característico es la Dieta Específica de Carbohidratos, donde se ha observado que mejoran, sobretodo, los problemas gastrointestinales en niños autistas. 

En un estudio realizado en niños autistas, sin conocer que contaban con un niño con Síndrome X Frágil, se les sometió a una intervención de 16 semanas siguiendo el protocolo de Dieta Específica de Nutrientes, la cual fue bien tolerada en este niño de 4 años diagnosticado con autismo y Síndrome X Frágil, lo que llevó a mejoras en el estado de crecimiento, los síntomas gastrointestinales y el comportamiento.

En conclusión

Si la nutrición en la vida temprana proporciona una intervención práctica para reducir la gravedad de los fenotipos de autismo en el Síndrome X Frágil, sería importante implementar protocolos de detección de recién nacidos para la identificación temprana de bebés con esta enfermedad rara que podrían beneficiarse del manejo nutricional.

Actualmente, las pruebas genéticas no están incluidas en el panel de protocolos de detección de recién nacidos porque no existen tratamientos médicos comprobados. Por lo tanto, la mayoría de los niños con Síndrome X Frágil no se identifican hasta al menos los 3 años de edad. 

Aunque ya he dicho que los datos son muy limitados y hacen falta muchos estudios en esta compleja enfermedad, posiblemente la nutrición sea una parte importante en la intervención de estos pacientes y posiblemente para otras enfermedades raras sin estudiar, que podrían mejorar la vida de los afectados.

Bibliografia

Westmark, C.J. Parental Reports on Early Autism Behaviors in Their Children with Fragile X Syndrome as a Function of Infant Feeding. Nutrients; 2021, 13: 2888

Westmark, C.J. Consumption of Breast Milk Is Associated with Decreased Prevalence of Autism in Fragile X Syndrome. Nutrients; 2021, 13: 1785

Westmark, C.J. et al. Soy-Based Infant Formula Is Associated with an Increased Prevalence of Comorbidities in Fragile X Syndrome. Nutrients;2020, 12: 3136

Barnhill, K. et al. Brief Report: Implementation of a Specific Carbohydrate Diet for a Child with Autism Spectrum Disorder and Fragile X Syndrome. Journal of Autism and Developmental Disorders; 2018

Nolan, S.O. et al. Prenatal high-fat diet rescues communication deficits in Fmr1 mutant mice in a sex-specific manner. Dev Neurosci. Author manuscript; available in PMC 2022 January 04.

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